SOBRE LIMITES & REGLAS
“Las personas están atadas porque pasan por alto su propia participación en los problemas que sufren” – Salvador Minuchin
Como sabemos, la familia es una organización primaria; es el espacio donde socializan, aprendemos, vivimos varias circunstancias que se caracterizan por sus vínculos, sentido de pertenencia, apego, identidad, fidelidad, virtudes, valores, afectividad, y costumbres a través de una filiación biológica, psicológica y una organización social.
Los miembros del grupo familiar cumplen roles y funciones al interior de ésta, funciones y roles que son los que permiten relacionarse con otros sistemas externos, tales como el barrio, el trabajo, la escuela, etc.
Es dentro del grupo familiar donde se aprenden los valores y se transmite la cultura, la cual será filtrada y orientada por cada sistema. La ubicación geográfica de este sistema familiar (rural o urbano, Cibao o sur, europeo o latino) determina también ciertas características de la organización y los roles que en ella se dan.
Toda familia nuclear o extendida se relaciona con otros sistemas con los que debe interactuar, que afectan su dinámica en forma negativa o positiva. En este sentido consideramos a la familia como un sistema integrador multigeneracional, caracterizado por varios subsistemas de funcionamiento interno, e influido por una variedad de sistemas externos relacionados, según Nichols & Everett, en 1986.
El concepto de ecosistema, acuñado por Bronfenbrenner en 1979, postula que la conducta individual se puede explicar mejor al comprender el contexto ambiental en el que se presenta. En este sentido el ambiente humano es en extremo complejo pues se incluyen dimensiones físicas, estructuras sociales, económicas y políticas.
La propuesta de una cosmovisión diferente del mundo y de sus relaciones intrínsecas propiciada por la Teoría General de los Sistemas hacia la cuarta década del siglo XX, introduce una novedosa perspectiva de la familia, mirándola como un sistema abierto, en interacción permanente, compuesto a su vez por subsistemas, unos estables (conyugal, fraterno, y parento-filial) y otros ocasionales o temporales (según edad, sexo e interés).
Cada individuo integrante de una familia es en sí mismo un sistema, compuesto a su vez de subsistemas. Pero ambos, persona y familia, están conectados con un suprasistema, que puede ser inmediato (barrio, vecindad, comunidad) o más amplio, la sociedad en general.
Sobre el modelo estructural, éste se define como “el conjunto invisible de demandas funcionales que organizan los modos en que interactúan los miembros de una familia”, según Minuchin, en 1977. Estas pautas establecen cómo, cuándo, y con quién cada miembro de la familia se relaciona, regulando la conducta de sus miembros.
La estructura familiar debe ser relativamente fija y estable para poder sustentar a la familia en sus tareas y funciones, protegiéndola de las fuerzas externas y dando un sentido de pertenencia a sus miembros. Pero al mismo tiempo debe aceptar un grado de flexibilidad para poder acomodarse a los diversos requerimientos de las situaciones de vida y de las distintas etapas del desarrollo por las que evoluciona la familia, con lo que facilita el desarrollo familiar y los procesos de individuación.
Como todo sistema debe poseer reglas o normas y éstas pueden ser universales y claramente explícitas (respeto a los padres, rol de padre, rol de hijo), y otras implícitas e idiosincrásicas (lealtad a la familia). Los roles definen las tareas de los miembros del grupo familiar.
Este sistema debe además tener límites, los que están constituidos por las reglas que definen quiénes participan y de qué manera lo hacen en una situación determinada. Su función es la de proteger la diferenciación de los sistemas y subsistemas en funcionamiento.
La claridad de los límites dentro de una familia es un parámetro útil para evaluar su funcionamiento. Los extremos serán un aumento desmedido de la comunicación y la preocupación de los unos sobre los otros, perdiendo la distancia entre sus miembros. Entonces los límites desaparecen y la diferenciación se hace difusa (“familias aglutinadas”).
Estas familias presentan una pérdida de la autonomía, reaccionan en forma exagerada y tienen una baja capacidad de adecuación. En el otro extremo se encuentran aquellas familias en las que sus miembros tienen una mínima dependencia entre sí, límites muy rígidos, sus mecanismos de apoyo se activan sólo cuando existe un nivel muy alto de estrés (“familias desligadas”), de acuerdo a Minuchin & Fischman, en 1984; y a Haley, en 1967.
Estos movimientos extremos pueden ser observados sólo en algunos subsistemas del funcionamiento familiar, y varían según el momento del ciclo familiar.
Muchas veces la palabra “límite”, cuando la utilizamos de manera personal, tiene dos acepciones:
Colocar, poner límites de alguna manera es la suma de las dos acepciones anteriores: una combinación de darme a mi mism@ un lugar y la de establecer desde ahí una relación con los demás… lea bien, desde mi espacio… sin invadir el espacio del otro… o aceptar la invitación del otro para entrar en su terreno…. Repito… desde mi lugar, desde mi espacio, establezco una relación con los demás…
Por supuesto que aquí entra en juego lo que es nuestra autoestima… pues desde este punto de vista, los límites son necesarios para sentirme valios@, respetable, más cuando invado o me pierdo en los límites del otro, y mi respeto, el valor por mi mism@ desaparece.
Debo establecer los límites del espacio que ocupo: mis lugares privados: mi habitación, mi closet, mi mesita de noche, mi mesa de trabajo, mi correspondencia, mis bolsillos, mi cartera, mi cuenta de ahorros…
Y espacios “virtuales” que me pertenecen con carácter de exclusividad: mi vida, mi historia, mis emociones, mi ideología, mi religión, mi fe, mis planes, proyectos, mi familia. Son mis espacios y puedo compartirlos cuando yo quiera y con quien quiera.
El otr@ puede dar su opinión, preguntar, disentir, cuestionar, actuar en oposición, tomar diferentes decisiones. Mas, es mi responsabilidad hacerle saber que sólo podrá entrar en estos espacios cuando yo le autorice, hasta donde yo quiera, de la manera que yo le permita… porque son mis espacios.
Esta concepción de limites toma vital importancia cuando se trata de seres que amamos, especialmente de aquellos con quienes convivimos, con las personas que estamos muy involucrados (entiéndase mi madre y/o pareja), los que constantemente intentan violar mis límites, muchas veces sin darse cuenta, otras concientes de lo que hacen, creyéndose que es “por mi bien”.
Hay personas que para poner límites, gritan, son agresivos, deben ponerse de mal humor. No han aprendido a ser amables, corteses y hasta agradecidos al momento de poner un límite.
No hay nada más parecido al amor que el respeto mutuo por nuestros espacios personales.
Niños/as
Los primeros limites tienen que ver con la necesidad de establecer reglas que mantengan a los niñ@s fuera de peligro: lejos del fuego, cuidados al cruzar las calles, lejos de medicamentos… Seguridad y supervisión son las primeras reglas.
Recordatorios constantes de dónde tienen permitido jugar, con quiénes pueden jugar y qué pueden jugar.
Las creencias de la familia, los comportamientos corteses, el uso de palabras y acciones sinceras, el valor de la verdad, el respeto por las pertenencias de otras personas.
Estas reglas deben ser dichas al niñ@ de manera clara y sencilla. Demuestre con su ejemplo, sea firme, amable y respetuoso. Si la familia cree que ser limpio y ordenad@ es importante, muéstrele esto ordenando sus propias habitaciones, sus propios espacios, sus libros, carteras, closet.
Las verdaderas reglas no son negociables. En otras palabras, no regateos o manipulaciones acerca de ellas. Estas reglas son las que imprimen seguridad, valores y buena autoestima que serán de mucha importancia para la familia y el individuo. Los padres deben ser consistentes y reforzar estas reglas.
La familia debe darle mucho apoyo a los niñ@s para que entiendan y respeten las reglas. Estas parece que son violadas a cada segundo. Los niñ@s en edad preescolar tienen un promedio de 3.5 conflictos por hora. Los adolescentes, entre 14 y 16 anos, tienen un promedio de un conflicto cada tres días.
Aprender a manejarse con los límites y las reglas familiares es la manera en que las familias aprenden a respetarse unos a otros. Esto los prepara para poder funcionar efectivamente con los demás.


Muy intersante este articulo, lo voy compartir con mis amigos de facebook.
Excelente articulo,lo pondre en practica, muchas felicidades….soy fiel seguuidora suya…abrazos.
Mas adelante escribire sobre los limites que deben guardar las PAREJAS, el respeto, la consideracion, lealtad, fidelidad, etc…
Gracias por compartirlo con tus amigos.
Oh oh….
Definitivamente las normas, las reglas, son violadas TODAS…Tienes que iniciar los procesos de respeto hacia ti misma…esto es facil decirlo, aqui detras de este teclado, mas, cuando te enfrentas a las circunstancias, el momento de tomar accion, muchas veces flaqueamos, creeme que la mayoria de estas es por miedo.
Mostramos miedo a la reaccion de los hijos, al que diran los vecinos si oyen, a que pasara si los echo a la calle, etc…
Para empezar, debes definir tu situacion legal con el padre: separada o divorciada ?? mientras estes separada, el entiende que esos son sus predios, sobretodo si contribuyo a la compra de la casa…
Debes definir si la casa es tuya, si quedo como parte patrimonio o si se vendera para compartir el dinero de la venta.
Legalmente el no puede hacer visitas sin autorizacion, el menor de tus hijos tiene 19 años, el puede ver su padre fuera de TU casa.
Luego que definas quien tiene la administracion, el poder eonomico, entonces empieza a tomar medidas, uno por uno…no abras todos los frentes a la vez haciendo una “junta”…tu eres la presidenta de la junta, toma las riendas…
Si el pequeño no quiere estudiar, que salga a trabajar, que haga las labores domesticas para las personas que estan sudando la gota gorda para que el coma y viva bien…
Haz una lista (secreta) de lo que te gustaria hacer…colocalas en orden empezando con las prioridades…si estas fajada trabajando, te sugiero que como primera prioridad coloques el tema de tus ahorros, de tu seguridad financiera…
Con firmeza, ve actuando sobre cada una de las metas que te propongas…a veces puedes asumir dos o tres si son en renglones diferentes, ejemplo:espirituales, familiares, economicas…
Muy, muy importante que les ponga fecha a los logros…si no lo haces, los iras postergando…
No es facil lo que te digo, mas, creeme, que tengo muchos años en esto y da resultado si te dedicas…si todos lo pasos que das dia a dia te conducen a tu meta…
Exitos.