MEDITACIÓN Y CALIDAD DE VIDA
“Viaje a tu interior que reduce la hipertensión, elimina miedos, fobias, coadyuda en las disfunciones sexuales, fortifica el cerebro”
El secreto del bienestar se encuentra dentro de nosotros mismos. Para los yoguis, la felicidad, la alegría, no se reduce a tener sensaciones agradables, un momento de euforia, momentos de placer intenso o estar permanentemente con una sonrisa. La felicidad para el yogui es adoptar un estilo de vida, experimentando en cada instante de la misma una plenitud que iría más allá de las dificultades y problemas diarios.
La falta de coherencia en lo que decimos y hacemos, la falta de bienestar en el sentido amplio de la palabra muestra una vulnerabilidad hacia la congoja, hacia el sufrimiento, que en muchas ocasiones el individuo, mujer, hombre, en la etapa adolescente, en la madurez o envejeciente, puede sentir que la vida no tiene sentido, que no vale la pena continuar.
Estamos provistos de mecanismos nerviosos, a través de los cuales recibimos información de todo lo que acontece en nuestro ambiente externo e interno y de otras energías, que nos permiten reaccionar a la información de forma rápida y adecuada. Por medio de estos mecanismos vemos y oímos, actuamos, analizamos, organizamos y guardamos en nuestro cerebro un registro de estas experiencias.
Estos mecanismos nerviosos están configurados en vías de comunicación llamadas en su conjunto sistema nervioso, el cual se divide en:
- Sistema nervioso central, compuesto por el cerebro (o encéfalo) y la medula espinal. Es llamado también “de la vida en relación” porque sus funciones son percibir los estímulos procedentes del exterior, transmitir los impulsos nerviosos sensitivos a los centros de elaboración, producir los impulsos efectores o de gobierno y transmitir esos impulsos efectores a los músculos esqueléticos.
- Sistema nervioso periférico, el cual está compuesto por los nervios craneales y los raquídeos. Su función recibir y transmitir, hacia el SNC los impulsos sensitivos, y hacia los órganos efectores los impulsos motores.
- Sistema nervioso vegetativo, compuesto por el tronco simpático (formado por cordones nerviosos que se extienden a todo lo largo del cuello, tórax y abdomen, a los lados de la columna vertebral). Los ganglios periféricos son grupos de cuerpos celulares que pertenecen también a este sistema, el cual es llamado, “autónomo” e íntimamente relacionado con las vísceras, las glándulas, el corazón los vasos sanguíneos y músculos lisos.
Su función es eferente (que sale) transmitiendo los impulsos nerviosos a las vísceras, glándulas o músculos encargados de realizar las exigencias vitales de cada momento.
Como hemos visto, el sistema nervioso no descansa nunca, ya que si lo hiciese todas nuestras funciones desaparecerían dando paso a la muerte del organismo.
Desintoxicar, purificar, relajar este sistema no es una tarea fácil, ya que aun durmiendo, además de los estímulos propioceptivos, generados en el sueño mismo, el oído y todas las funciones necesitan mantener en estado de alerta al SNC.
Para descansar, relajarnos, utilizamos una técnica conocida desde hace milenios por los vedas, que es la meditación, la “vigilancia en reposo”, por medio de la cual puedes llegar a un estado de conciencia bajando las ondas cerebrales a unos 4 -7 ciclos por segundo (ondas asociadas a un sueño profundo).
Éste es el “nuevo” descubrimiento de un grupo de investigadores en la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), quienes utilizaron resonancia magnética por imágenes en alta resolución para escanear el cerebro de personas que practican la meditación desde hace años. En el estudio, se desvela que ciertas regiones del cerebro de tales personas son más grandes que en sujetos de un grupo de control similares en todo excepto en que no practican la meditación.
Específicamente, los meditadores mostraron volúmenes significativamente mayores en el hipocampo y en áreas dentro de la corteza orbito-frontal, el tálamo y el giro temporal inferior, regiones todas ellas conocidas como reguladoras de las emociones.
“Sabemos que las personas que meditan regularmente tienen una habilidad singular para cultivar las emociones positivas, mantener la estabilidad emocional y comportarse de manera cuidadosa”, explica Eileen Luders, autora principal, e investigadora del Laboratorio de Neuroimaginología de la UCLA. “Las diferencias observadas en la anatomía del cerebro podrían darnos una pista del por qué los meditadores tienen estas habilidades excepcionales”.
La investigación ha confirmado los aspectos beneficiosos de la meditación. Además de poder concentrarse mejor y controlar con mayor eficacia sus emociones, muchas personas que meditan regularmente tienen niveles de estrés por debajo de lo normal y un sistema inmunitario reforzado.
En el estudio, Luders y sus colegas examinaron a 44 personas (22 individuos del grupo de control y 22 que habían practicado varias formas de meditación, incluyendo Zen, Samatha, Vipassana y Mantra Yoga Meditación entre otras. La cantidad de tiempo que habían practicado oscilaba entre 5 y 6 años, con un promedio de 24 años. Más de la mitad de los meditadores dijeron que la concentración profunda era una parte esencial de la práctica, y la mayoría meditaba entre 30 y 90 minutos cada día.
Los investigadores descubrieron, al hacer las mediciones cerebrales, valores significativamente mayores en los meditadores, en comparación con los sujetos del grupo de control. Por ejemplo, mayores volúmenes del hipocampo derecho y más materia gris en la corteza orbito-frontal derecha, el tálamo derecho y el lóbulo temporal inferior izquierdo. En ninguna región del cerebro los individuos del grupo de control tuvieron volúmenes significativamente mayores o más materia gris que los meditadores.
Debido a que estas áreas del cerebro están estrechamente ligadas a la emoción, esos rasgos físicos de su cerebro podrían ser los cimientos neuronales sobre los que se asienta la capacidad extraordinaria de los meditadores para regular sus emociones y reaccionar del mejor modo posible ante cualquier situación a la que la vida los enfrente.
Como hemos visto, muchos datos que la ciencia moderna comienza a vislumbrar en estos momentos, aparecen explicados en antiguos manuscritos y textos en sanscrito que datan de miles de años, como los “Aforismos de Patanjali” y otros.
Este dilema fue abierto por Descartes en el siglo XVII cuando se preguntaba: ¿cómo se relacionan nuestros estados mentales con el mundo que nos rodea?
Cuando el estrés, las tensiones, las preocupaciones, el odio, el rencor, la envidia, el apego, la vanidad, y los deseos han sido controlados, el sistema nervioso ha sido purificado a través de la meditación.
La frecuencia vibracional del sistema nervioso aumenta y penetramos en un campo absoluto de pureza. Durante estos estados profundos de relajación, empezamos a tener acceso al gran almacen de sabiduría, poder, de paz que yace oculto en nuestro interior. Así aprendemos a disfrutar más de la vida, eliminando y previniendo enfermedades, aumentando la creatividad, la ecuanimidad dentro de nosotros mismos sin impedimentos ni temores. Empezamos a triunfar.
Bibliografía:
ENCICLOPEDIA AUTODIDACTICA. ANATOMIA. LEXUS, Edición 2001.
SWAMI GURU DEVANAND SARASWATI JI MAHARAJ. Nacimos para triunfar. Editora Buho, Santo Domingo, Dic. 2009.
